Teixeira, Clotet y el Levante-Leganés más polémico de la historia

Teixeira, Clotet y el Levante-Leganés más polémico de la historia

CARLOS AYATS / VALENCIA

El pasado 19 de diciembre, Levante y Leganés disputaron en el Templo un partido caliente, que acabó con 0-0 en el marcador y una bronca de considerables dimensiones en los vestuarios del Ciutat, en los que Amrabat propinó un puñetazo a un empleado del decano valenciano y varios integrantes del club granota señalaron abiertamente al técnico pepinero, Asier Garitano, como responsable del enfrentamiento final.

Sin embargo, con todo, este último precedente entre Levante y Leganés está lejos de ser el más polémico de la historia. Ese dudoso honor pertenece, sin ninguna duda, al duelo que ambos equipos disputaron en el Ciutat el 13 de abril de 2002. Con los dos equipos luchando por evitar el descenso a Segunda B, la jornada 36 deparó un duelo que pasaría a la historia por la acusación pública por parte del entonces presidente del club madrileño, Jesús Polo, de que el Levante había intentado sobornar a su jugador David Clotet con un contrato de dos años a cambio de provocar un penalti en contra de su equipo durante el encuentro.

El partido…

La acusación fue hecha pública 2 días después del choque, por lo que el partido se disputó sin que el supuesto intento de soborno fuese aún conocido. Sobre el césped, Setvalls -excompañero por cierto de Clotet en el Rayo que, días después, diría «no creo que se lo haya inventado»- adelantó al Levante a los 18′, pero en la reanudación, Fernando Teixeira Vitienes, colegiado del encuentro -y que, por cierto, había obviado un claro derribo dentro del área de Clotet sobre Javi Peña en el primer tiempo- señaló como penalti un leve contacto entre Gerard Autet y Villa que Miguel Ángel transformó en el 1-1.

Con los de Cantarero buscando el segundo a la desesperada, Arnal asestó el mazazo definitivo en el 85′ con el, a la postre, 1-2 definitivo.

La acusación

Al día siguiente del encuentro (siempre según la versión de Polo), Clotet se habría dirigido a su presidente para poner en su conocimiento el intento de soborno, y fueron el máximo mandatario pepinero y el entrenador Carlos Aguiar quienes hicieron pública una acusación ante la que el Levante puso el grito en el cielo, a través de su presidente ejecutivo, Antonio Blasco… pero no denunció.

El escándalo fue de época. El Comité de Competición abrió expediente para conocer si los hechos podían «ser constitutivos de infracciones de las reglas del juego», pero acabó archivando un caso que llegó incluso al Congreso de los Diputados, donde la socialista Amparo Valcarce pidió explicaciones al diputado del PP y directivo granota, Vicente Martínez Pujalte.

El Badajoz, otro de los clubes inmersos en la batalla por aquella permanencia, presentó una denuncia en junio de 2002 ante la Audiencia Nacional «por tentativa de delito de estafa», pero el juzgado de instrucción nº2 la desestimó.

Las llamadas a casa de los Teixeira

Pero el lío de aquel partido no acabó con el tema Clotet. De hecho, antes de que el Leganés hiciera público el supuesto intento de soborno, el arbitraje de Teixeira Vitienes había indignado a la parroquia granota. Las críticas contra el colegiado cántabro eran feroces y, de repente, en un foro online de aficionados levantinistas alguien hizo público el teléfono fijo de la casa del árbitro, que empezó a recibir llamadas con insultos y amenazas.

De hecho, cuando servidor llamó al mismo, la mujer del colegiado, que inicialmente quiso convencerme de que me  había equivocado al marcar, acabó reconociendo (una vez me identifiqué como periodista) la desesperación de la  casa ante el acoso que estaban sufriendo.

Casualidad o no, Fernando Teixeira Vitienes estuvo prácticamente un año sin arbitrar al Levante -que salvó la categoría como descendido mejor clasificado tras la sorprendente no conversión en SAD del Burgos y su consiguiente pérdida de plaza en Segunda– y, cuando volvió a encontrarse con los granotas, el 16 de marzo de 2003, en Badajoz, dejó al Levante con 8, tras expulsar a Santi Carpintero, a los 42′, por doble amarilla, y Cristian Díaz (77′) y Félix Ettien (89′) con roja directa. Eso sí, señaló un penalti a favor del decano valenciano, que transformó Amato, en un choque en el que, increíblemente, los granotas acabaron llevándose un punto (1-1).