Oportunidad desaprovechada (19-21)

Oportunidad desaprovechada (19-21)

LEVANTE BM MARNI (19): Antonio Molina, Andrés González (2), José María Piro (1), Pablo Álvarez (1), Ximo Lora (1), Nando Chumillas (6) y Paco Hormigo (5)   -siete inicial-. También jugaron Juan de Lucas, Samuel del Rio (1), José Marcos Gimeno (2), Alberto Navarro, Carlos Antonio García (1), Antonio Gimeno y David Font.

H.C.EIVISSA (21): Juan Manuel Gamallo,  Jesús Banco (1), Santiago Maillo (1), Antonio González (2), Miguel Ángel Olea, Abel Navarro (4), Antonio Roldan (3) – siete inicial-. También jugaron David Sala (4), José Ramón Martín, Vicente Patricio, Francho Hernández, Marc Torres (6), Saúl Alonso.

MARCADOR: 2-2 (5´), 3-4 (10´), 5-5 (15´), 8-6 (20´), 9-8 (25´), 10-10 (descanso), 11-10 (35´), 12-13 (40´), 15-16 (45´), 17-17 (50´), 18-21 (55´), 19-21 (final).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 24ª jornada de la Primera Estatal Masculina, disputado en el Pabellón del Marni. Aproximadamente 200 espectadores en las gradas. Presencia del presidente de la Delegación de Peñas del Levante UD, Miguel Barrachina, que hizo entrega de varias banderas y bufandas al presidente del Marni para dar colorido a la grada.

MIGUEL NARANJO / LA CRÓNICA

Antes de tropezarse con el rival, el Marni se estrelló contra la mala suerte, los árbitros y Juan Manuel Gamallo, portero rival. Tuvo ocasiones para ganar y perdió al final.

El Marni se pone por delante

El argumento es el que sigueEl protagonista, el Marni –obvio-, lleva a cabo una demostración inicial de su poderío. Y no hablo tanto de golpearse el pecho en modo selvático como de hacer una progresiva imposición de su superioridad. Cuando el héroe, acepten la licencia, cree vencidas sus dudas y la resistencia del adversario, el destino le arroja un yunque (término muy recurrente en los ámbitos granotas). Decíamos en la previa que este Marni tenía mucho de aquel Levante de los 90. Sirva como atenuante, que nunca se afirmó que eso fuera una buena noticia.

El Levante completaba unos primeros veinte minutos excelentes en el juego y en la actitud, magistrales en cómo manejar un partido clave. Tras el traspié inicial (2-4,6 ´), el equipo se repuso como solo los grandes equipos pueden hacer. A pesar del juego agresivo del conjunto balear (Nando Chumillas y Pablo Álvarez estuvieron varios minutos fuera por los golpes recibidos), los granotas nunca rehuyeron el contacto físico y solo así empezaron a poner distancia en el electrónico. Nando parecía enchufado y Antonio Molina volvía a ser nuestro ángel de la guardia particular. La felicidad era absoluta y las desafortunadas decisiones de los colegiados (¡¡colegio valenciano!!) quedaban en anécdota (9-6,20´)

Remontada del Eivissa e igualdad en el marcador

Entonces, despertó el Eivissa. La manera en que ocurrió todo es tan cruel como el resultado final del partido. No hubo reacción a los acontecimientos, al cariz que tomaba el partido, a los goles recibidos (9-8, 25´). Al descanso se llegó con empate. Vuelta a empezar con la sensación de haber de desaprovechado una gran oportunidad. (10-10,30´)

Transcurrieron minutos en los que pudo imponerse cualquiera, bastantes, demasiados (15-15, 44´). Fue en ese momento cuando se vio que hoy no iba a ser el día. Se notó en el ambiente. Fallar un gol es una responsabilidad individual que puede tener un origen colectivo. Pero, que media docena se vayan al palo es casi un desafío estadístico que necesita de la mala suerte. O del portero rival. El Marni lanzó una y otra vez, y lo hizo con el mismo despliegue de tardes que terminaron con beso. Pero hoy Juan Manuel Gamallo, portero rival, frustró una y otra vez las aspiraciones locales.

El Eivissa se lleva el partido

La inercia de los ganadores es tan poderosa como la de los desdichados. Como en otras ocasiones, el desplome anímico fue proporcional a la activación moral del contrario. Yo mismo pasé de desear que acabará rápido (ya saben, fallas, mascletá, nada importante) a esperar que no lo hiciera nunca. Impotencia lo llaman los expertos (15-17,48´).

Si cuesta explicar el desastre es porque no hay un hecho concreto que lo determine; se puede culpar al árbitro, al portero rival, a la mala suerte o al yunque, excusas, igualmente, de tercera categoría y recordemos que hablamos del Marni, club modélico. Antes de perder, el Levante se fue perdiendo poco a poco, hasta la derrota final, incapaz de expresarse sobre el campo como un equipo superior.

Todavía se puede soñar, y estamos obligados a ello. Este equipo no se va a dar por vencido aún a sabiendas que el ascenso se queda a cuatro puntos. Quedan seis partidos, pero recuerden: este equipo lleva el escudo del Levante y tiene los valores del Marni.

Imagen: Levante UD BM Marni