Lo sombrío de la luz

Miguel Aguilar / Redactor de SINTREGUA.ES

Nos cuesta mucho ver luces en las sombras, pero nos resulta muy fácil percibir pinceladas sombrías cuando aparece un atisbo de luz. Vale, estoy de acuerdo, la situación del equipo a lo largo de la temporada no ha sido, ni de lejos, la más favorable para nuestra salud cardiovascular, aunque bien es cierto que ya estamos demasiado acostumbrados a este ritmo. Pero, aún así, había luces que nos negábamos a ver, y han estado siempre presentes, aunque fuese difícil percibirlas.

La plantilla, con sus aciertos y sus errores, es la misma ahora que antes, con Juan Ramón y con Paco. No éramos tan malos, se ha demostrado. Solo hacía falta corregir ciertos detalles, “pinceladas” lo llamaría el bueno de López. Más tarde o más temprano, se han corregido. Había luz, a pesar de las sombras, solo había que saber verla.

Ahora, después de que Paco López esté consiguiendo aquello que hace menos de 2 meses parecía imposible, lo rocambolesco sería que este equipo no se quedase un año más en Primera. Por fin hemos visto un atisbo de luz, al que parecemos no estar del todo acostumbrados.

Pero el Deportivo ha espabilado, y ahora nos entran los miedos, las congojas, las angustias y los ahogos. Todo junto, de golpe. A pesar de nuestra luz, preferimos seguir viendo sombras. Un miedo lógico y racional, al fin y al cabo, pero los granotas no somos animales del todo racionales, más bien pasionales motivados por un sentimiento inmenso. De todos modos, vislumbramos sombras, cierto, pero más quisieran ellos –con perdón para los gallegos, al final cada uno barre para su casa- estar donde estamos nosotros en estos momentos.

Vivimos en una falsa tranquilidad, donde parece que seamos nosotros los que estamos a 4 puntos del equipo que marca la salvación, con un partido más. Pero no es así. Hay que evitar la relajación, pero también las tensiones y presiones innecesarias.

Cuando parece que las luces nos iluminan el camino hacia la salvación, enfocamos nuestras miradas en el otro, en lugar de comprender que este equipo depende tan solo de sí mismo. Y vaya si nos ha dado razones para creer que puede conseguirlo.

Quedan partidos, quedan jornadas, quedan puntos, y pueden pasar muchas cosas. Pero, mientras tanto, disfrutemos de donde estamos y seamos realistas. Nos encontramos donde sabíamos –o al menos intuíamos- que íbamos a estar a estas alturas de la temporada. Dejemos que sean otros los que hagan números.

Ahora que las sombras se han esfumado, al menos parcialmente, no queramos encontrarlas donde no las hay. La cautela y las matemáticas son buenas compañeras de viaje, pero, por favor, no seamos fatídicos ni catastróficos, porque este equipo se va a salvar y, si continúa Paco López al frente del Levante la temporada que viene –que espero, quiero y deseo que así sea, se lo está ganando con creces- este equipo va a dar mucho de que hablar en un futuro no muy lejano.

Puede que me aventure demasiado, pero estoy seguro de ello. Queda escrito.