Iniesta y "la banda del Rijkaard"

CARLOS AYATS / Director de SINTREGUA.ES

“Esta noche, la banda del Rijkaard ha actuado en el Ciutat de València“. La frase, pronunciada en directo por un periodista catalán en la entrada de la carpa que se había habilitado para la prensa con motivo de la primera visita del Barça, en toda su historia, al Templo granota, resuena aún en mi cabeza.

Refugiado en la jaima, abatido, y en silencio, los ojos del técnico holandés parecían más vidriosos que nunca. Con sinceridad, pensé que lloraba, y con razón, porque aquella derrota, ante un equipo de Segunda que llevaba más de 38 años sin pisar la élite, tenía toda la pinta de ir a costarle el puesto.

Aunque hoy cueste creerlo, el Barça era 12º en Liga, venía de perder 4 días antes por 3-0 en Santander, estaba a 7 puntos del descenso, a 18 del líder (encima, el Real Madrid) y acababa de perder la ida de los octavos de final de Copa ante el Levante

Lekumberri vs Ronaldinho

Fue la noche del 8 de enero de 2004, la primera que un joven recién salido del filial, Andrés Iniesta, pisaba el Ciutat de València. Lo hizo como titular, al lado de Víctor Valdés, Reiziger, Márquez, Puyol, Gio, Cocu, Xavi, Ronaldinho, Luis García y Saviola. Enfrente, Manolo Preciado alineó a Aizpurúa, Descarga, Olías, Jesule, Lekumberri; Ettien, Rivera, Sandro, Manolo Hidalgo; Cuéllar y David Aganzo.

A los 9′ de encuentro, el colegiado de la contienda, Rodríguez Santiago, castigaba con pena máxima un empujón de Puyol a Aganzo dentro del área. Alberto Rivera, genio y líder de aquel Levante, no perdonaba desde los 11 metros. El Barça, perdido, era incapaz de reaccionar. Y cuando lo hizo tras el descanso, un Aizpurúa inmenso evitó que los remates de Iniesta, Xavi, Saviola y un Sergio García que, sin saberlo, se enfrentaba a quienes meses después serían sus compañeros, acabasen en la red. Pero el Levante no se amilanó, y Ettien, mediada la segunda parte, tuvo el 2-0 en sus botas… Dio igual. La fiesta granota, en uno de los mejores años de nuestras vidas, fue inolvidable.

Losantos Omar, el “amigo” de Preciado

La vuelta, celebrada 6 días después, dejó otro partido para el recuerdo. Rijkaard repitió once de gala, mientras Preciado, que tenía claro que aquello era una fiesta, cambió a 6 titulares, dando entrada a Pinillos, Alexis, Limones, Carpintero, Jofre y Edwin Congo, que sería, sin duda, uno de los protagonistas de la batalla.

Iniesta, que jugará su último partido como visitante con la camiseta del Barça en el Ciutat de València, se estrenó ante el Levante como goleador en el primer equipo culé. Fue a los 3′ de partido, aprovechando un rechace de Aizpurúa a un remate de Saviola.

Minutos después, Valdés derribaba a Congo dentro del área del Barça. Losantos Omar señalaba inicialmente la pena máxima pero, tras consultar con su asistente, se desdecía ante la desesperación de Preciado en la banda (nos había dicho antes del partido, nunca sabré ya si en serio o bromeando, que Losantos era amigo suyo).

A un gol de cambiar la historia

El partido lo acabó resolviendo el Barça, no sin sufrimiento. Xavi se inventó un gran pase para que Saviola hiciese el 2-0 después de que Cocu evitase dos llegadas peligrosas de Congo. Ronaldinho, de penalti, marcó el 3-0, pero Congo anotó el 3-1 que dejaba al Levante a un tanto de la gesta… Sin embargo, el gol que, muy posiblemente, hubiese cambiado la historia del Barça, no llegó.

Si aquel gran Levante llega a eliminar a los de Rijkaard, es altamente probable que Franklin Edmundo hubiese sido destituido fulminantemente. Pero no fue así, y con el hombre que escupió a Rudi Völler en el banquillo, el Barça no solo protagonizó una espectacular remontada en la segunda vuelta del campeonato (acabó segundo, dando la sensación de que, con 3-4 jornadas más, Benítez se hubiera quedado sin su segunda Liga), sino que conquistó los dos siguientes campeonatos y, en 2006, con 5 titulares de aquella derrota en el Ciutat, ganó en París la segunda Copa de Europa del Barça.

De Preciado a Paco López: la hora de cerrar el círculo

Iniesta, que jamás ha vuelto a perder contra el Levante (15 victorias y 2 empates a 1, ambos en el Templo, el de las palmaditas de Don Pedro a la rodilla de Laporta, y el de 2006-07), puede dar fe de ello. Lo ha vivido todo en primera persona, desde aquella eliminatoria que pudo cambiar la historia del Barça, hasta la maravillosa transformación del decano valenciano, de Preciado a Paco López.

Entre medias, mereció ganar ese Balón de Oro de 2010 que incomprensiblemente le birlaron, y nos ha dejado elegancia, deportividad y muchos quilates del talento que le hizo enorme. A buen seguro, si tiene oportunidad, el Templo despedirá con honores a Don Andrés. Eso sí, deseando que una nueva derrota culé cierre definitivamente el círculo.