En todo me equivoqué

Gustavo Clemente / Colaborador de SINTREGUA.ES

Durante esta temporada, desde que Carlos Ayats me ofreció escribir esta columna, he defendido la continuidad de Muñiz, he dicho que este equipo era completamente inconsistente para el futuro y lo he rematado, recientemente, asegurando que sería imposible identificarse con un equipo sin canteranos. Yo soy el que dijo que Internet sería una moda y el diluvio universal, cuatro gotas.

Eso sí, conozco a Paco López desde la promoción de ascenso del Catarroja CF a Segunda B, en 2008, y desde el primer momento supe que sería un entrenador coherente y trabajador, que podría echar por tierra todos mis humildes pronósticos.

Yo no siempre he pensado igual, ni he sido siempre el mismo. A lo largo de mi vida, las cosas que he visto, las personas que he conocido, ser padre y ser marido me han ido moldeando, modificando, cambiando, unas veces para volverme más prudente y otras incluso más insensato. De Ferran Adrià aprendí que no competimos con los demás sino contra la exacta medida de nuestra mediocridad. De Cruyff, el sentido de la verticalidad, el sentido último de la victoria, y que tan importante es lo que haces como saberlo explicar.

El tiempo pasa, nos vamos haciendo viejos. De todo aprendemos, con todo crecemos, y si fuéramos lo mismo que hace 10 años habríamos perdido el tiempo. De todo ello reflexionaba en Orriols este domingo, con un fiel seguidor de la grada, desde hace 40 años, mientras veíamos caer un gol tras otro que enterraban hasta el fondo mi reputación como columnista. La vida, como el periodismo, nos desmiente cada cinco minutos.