Langerak, del sueño a la pesadilla japonesa

Langerak, del sueño a la pesadilla japonesa

CARLOS AYATS / VALENCIA

Definitivamente, no es el año de Mitch Langerak. Al guardameta australiano, que fichó a finales del pasado mes de agosto por el Levante con la ilusión de jugar en la Liga y ganarse un puesto para el Mundial de Rusia, las cosas difícilmente pueden irle peor.

Y es que después de jugar tan solo 1 partido de Copa con el decano valenciano en 4 meses y medio, una oferta de 1’3 millones de euros (más del doble de los 600.000 que el Levante había pagado por él al Stuttgart) del Nagoya Grampus Eight, recién ascendido a la J-League japonesa, le convenció para ir en busca de una aventura asiática que no pudo comenzar mejor: dos victorias y el liderato de la competición parecían augurar un futuro halagüeño para el de Emerald.

10 partidos sin ganar y 8 derrotas consecutivas

Sin embargo, todo se torció. Tras un empate a domicilio ante el Shonan Bellmare en la tercera jornada (0-0), llegó la primera derrota, en casa, ante el Kawasaki Frontale (0-1). A ésta, sorprendentemente, le seguirían 7 más. 8 partidos sin sumar que, de repente, situaron al otrora líder en su actual posición, la de colista, que no ha abandonado ni tan siquiera con su empate de ayer, rompiendo al menos la desastrosa racha de derrotas (0-0 ante el Cerezo Osaka).

Langerak, que no obstante ha jugado todos los minutos del campeonato, ha dejado de sonreír. Ya no publica en sus cuentas de Twitter ni Instagram, donde tiene poco que celebrar. Por si todo ello fuera poco, además, en marzo ya no fue convocado por su selección para el amistoso en Noruega, y todo hace prever que verá el Mundial de Rusia por televisión.

Malos momentos, sin duda, para el guardameta australiano, que a buen seguro, el día de su presentación con el Levante, soñando con entrar en la lista de Muñiz para jugar en el Bernabéu, jamás imagino una temporada tan negativa.

 

Imagen: Instagram oficial de Mitch Langerak