Johan Cruyff, 37 años de un debut inolvidable para el levantinismo

Johan Cruyff, 37 años de un debut inolvidable para el levantinismo

ALBERTO LLOPIS, CARLOS AYATS / VALENCIA 

Johan Cruyff está considerado, sin duda, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. Estandarte del Ajax tricampeón de Europa del 71 al 73 y líder de la Naranja Mecánica que acabó perdiendo la final del Mundial de Alemania 1974 ante el otro mito del momento, Franz Beckenbauer, el mítico ’14’ revolucionó este deporte, y de su mano nació el concepto de fútbol total sin el cual, hoy, el deporte rey sería bien distinto.

Posteriormente, tras su paso por el Barça, donde conquistaría la famosa Liga 73-74 recordada por el 0-5 en el Bernabéu, se marchó al Feyenoord holandés y a Estados Unidos, desde donde aterrizaría en el Levante (obviamente, su figura es recordada también por su segunda revolución futbolística, la realizada como entrenador con el Barcelona del Dream Team, época que cambió para siempre la historia del club catalán).

Cierto es que Johan estaba muy lejos de su mejor nivel y estaba de vuelta cuando llegó al decano valenciano, pero su contratación en la recta final de la temporada 1980/81 levantó una lógica expectación. Una estrella mundial  jugando en un pequeño equipo de Segunda División en la Valencia de principios de los años 80 era algo que chocaba y mucho en un fútbol que distaba mucho de lo que es hoy en día.

Y así, el Flaco iba a debutar tal día como hoy, el 1 de marzo de 1981, ante el Palencia (victoria por 1-0), con unos jugadores de un perfil muy alejado a aquellos con los que el astro holandés estaba acostumbrado a competir. Su repercusión mediática fue tal que fue capaz de llenar el por entonces Nou Estadi, algo histórico, pues los más viejos del lugar saben que llegar al estadio granota en los 80 (e incluso en los 90), era una aventura digna de historias de supervivencia. No había accesos, se encontraba en medio de la huerta y por supuesto nada tenía que ver con su aspecto actual.

A todo esto, el Levante, hasta ese momento, estaba haciendo una temporada espectacular, moviéndose entre los primeros puestos de la Segunda y peleando el ascenso a Primera, sí, a la máxima categoría, a la que podría haber vuelto mucho antes de aquel glorioso 2004. Y el fichaje de Cruyff intentaba suponer ese último empujón de calidad y mediático para dar el salto a la mesa de los mayores. Como ha pasado cíclicamente en la historia del Levante, todo se torció y salió mal.

El efecto Cruyff no funcionó sobre el campo, e incluso se convirtió en un circo. El club llegó a cobrar como visitante para poner al holandés. Si el equipo local no pagaba, Johan no jugaba y se quedaba en el vestuario. Esta situación provocó algún que otro conflicto. De hecho, de más de un estadio el Levante salió casi a pedradas. Los resultados, lógicamente, no acompañaron y el club de Orriols acabó noveno, pagando además un precio altísimo por aquella historia.

El esfuerzo económico para poder pagarle provocó un agujero que abocó a la entidad al abismo. Los jugadores no cobraban. Hubo plante y encierro en el vestuario. Entonces, se dijo que el holandés se llevaba el dinero en fundas de raqueta. No obstante, lo que seguro es cierto es que el astro renunció a sus derechos sobre los terrenos anexos al Ciutat, esos que, años después, le servirían al Levante para obtener casi 50 millones de euros con su venta para la construcción de lo que hoy es el Centro Comercial Arena.

“Le engañaron miserablemente” dice siempre Pirri, el histórico utillero del club que aún hoy recibe a los equipos visitantes en el Templo tras más de 50 años vinculado al club. Para él, Johan es intocable, y muerde a quien ose criticar a un futbolista que caló hondo en muchos de quienes entonces le conocieron.

Su paso por el Levante acabó en desastre, económico y deportivo (el equipo sufrió un doble descenso y fue a parar a Tercera), pero la realidad es que quienes lo vivieron pueden decir, con orgullo, que vieron a uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos vestir la camiseta del decano valenciano.

Imagen: Levante UD