Jason: el origen del conflicto, y la partida de ajedrez del verano

Jason: el origen del conflicto, y la partida de ajedrez del verano

CARLOS AYATS / VALENCIA

Jason Remeseiro y el Levante UD llevan ya meses, por no decir años, sin entenderse. Ambas partes señalan a la otra como responsable, con argumentos bastante claros que a continuación procederé a exponer y que, en cualquier caso, tienen un final claro, que será, antes o después, la salida del gallego del decano valenciano.

David Remeseiro Salgueiro (A Coruña, 6-7-1994), aterrizó en el Levante UD en verano de 2012, a punto de cumplir 18 años, procedente del juvenil del Racing de Ferrol. Su talento pronto encandiló en Buñol, y casi desde su llegada, se convirtió en una de las promesas con mayor proyección de la cantera granota.

No en vano, en su primer año, ayudó a formar el inolvidable juvenil de Villafaina que tuvo contra las cuerdas al Real Madrid en las semifinales de la Copa del Rey. Junto a los Ovejero, Calderón y su inseparable amigo Camarasa, Jason integró un equipo sensacional, cuyo talento no admitía discusión.

Al Villarreal B… de Paco López

El año siguiente, Jason pasó al filial, y en verano de 2014, fue cedido al Villarreal B, que entrenaba, curiosamente, el hoy técnico del primer equipo granota, Paco López. En Tercera División, el gallego firmó una primera vuelta sensacional, lo que llevó al Atlético Levante a recuperarlo en busca de un ascenso a Segunda B que lograría de manera épica ante el Sanluqueño (con un gol de Fran Núñez en el 94′) en junio de 2015.

Tras ello, fue cedido al Albacete, en Segunda, donde tras empezar jugando poco, acabó disputando 26 partidos, 9 de ellos como titular, y haciendo 2 goles. En cualquier caso, su explosión llegó sin duda la pasada campaña, con Muñiz en el banquillo. Ya en Soria, en la primera jornada, Jason fue titular y marcó el gol de la victoria del Levante (0-1). Sería el primero de los 10 que firmaría, siendo pieza fundamental en el retorno del Levante a Primera.

Sus agentes y el club

Llegados a este punto, Tito se puso manos a la obra para mejorar y ampliar el contrato de Jason, pero le fue imposible. Los agentes del jugador, que durante años llamaron insistentemente a las puertas del club para mejorar los contratos de Jason y Camarasa (que, según se apunta, habrían estado en el mínimo legal, o incluso, según algunas versiones, por debajo del mismo en el caso del gallego durante la temporada pasada), estaban abiertamente enfrentados a la directiva del club. Su falta de sintonía con el anterior director deportivo, Manolo Salvador, y la percepción de que desde el club se había atacado injustamente la figura pública de Camarasa, habían tensado la situación hasta el límite.

A finales de la temporada pasada, hubo conversaciones para intentar desbloquear la situación, pero las exigencias económicas de los agentes estaban completamente fuera de lugar para el club, que llegó a poner sobre la mesa cifras similares a las entonces percibidas por Morales o Rubén García Santos.

Los agentes, con el ok del jugador para salir, presentaron una oferta al Levante de 2 millones de euros del Wolfsburgo por el extremo gallego, pero el club se remitió, directamente, a la cláusula de rescisión: 12 millones de euros. Ante esta posición, los representantes le comunicaron al Levante que los alemanes estarían dispuestos a llegar a 5 millones, pero el club se mantuvo firme en su decisión, por lo que dicha propuesta de 5, existiese realmente o no, nunca llegó a concretarse.

Jugar y callar

Así las cosas, Jason, con dos años de contrato por delante, ha intentado afrontar con profesionalidad la temporada. Sobre el verde, el jugador ha luchado por ser él, pero solo ha dejado destellos de su potencial, como el gol en Las Palmas, o la asistencia medida a Pazzini en el 2-2 ante el Real Madrid.

Defensivamente ahogado, como el resto del equipo, por las exigencias de ayudas de Muñiz, Jason se ha visto perjudicado por una situación que no ha ayudado a mejorar con la gestión de su Twitter personal, en el que se dedica a darle a ‘Me gusta’ a toda crítica ofensiva vertida contra él. Además, en uno de sus 3 últimos tuits, el pasado 5 de febrero, retuiteó una foto con su “hermano” Camarasa, ya que considera que Víctor no hizo nada malo y no tiene por qué esconder su buena relación con él. Siendo respetable dicha posición, es innegable que no ayuda a mejorar el ambiente que le rodea.

Y ahora…

En cualquier caso, la temporada, durante la que en buena parte se ha visto a Jason apagado y al margen en los momentos de felicidad del equipo (en otros, sobre todo hacia el final de temporada, algo mejor), ha concluido, y al jugador solo le resta una temporada más para poder salir libre.

Ante esta tesitura, y aunque ambas partes lo negarán públicamente, la salida de Jason es la mejor solución para todos. Es más, la anhelada, diría. Pero ninguno quiere mover ficha en esta lucha de egos.

Frente a la posibilidad de salir del club este verano, los agentes recuerdan que al jugador le resta un año de contrato y que su aspiración es “ser muy feliz en Primera con el Levante el año que viene”. Traducción, que si el club quiere que salga, ya será él quien llame.

Por su parte, el Levante mantiene el silencio, pero no le haría ascos a una oferta por el jugador, desde luego por mucho menos de los 12 millones de la cláusula. Así las cosas, con la sensación de que el primero que mueva ficha perderá parte de su posición de fuerza, la partida de ajedrez por Jason amenaza con ir para largo. Y lo que es peor, con perjudicar la carrera de un futbolista con un potencial mucho mayor de lo que, ahora mismo, molesta por una actitud del jugador que no entiende, quiere ver la afición granota.

 

Imagen: @LaLiga