Con derecho a soñar (25-25)

Con derecho a soñar (25-25)

BM ALMORADÍ (25): José María Rives, Rodolfo Ruiz (1), Roberto Martínez (1), Francisco Hernández (4), El Mamouni (1), Ángel Guillen y Pedro Vicente Quesada –siete inicial-. También jugaron Antonio Grau (6), Bruno Ródenas, Rubén Ruiz (10), José Kevin García, Maxim Balashov, Sergio Martínez (2) y Pablo Castellano.

LEVANTE BM MARNI (25): Antonio Molina, Andrés González (2), José María Piro, Pablo Álvarez (5), Ximo Lora (2), David García y Paco Hormigo (6) -siete inicial-. También jugaron Juan de Lucas, Samuel del Río (1), José Marcos Gimeno (1), Alberto Navarro, Antonio García (8) y David Font.

MARCADOR: 2-0 (5´), 3-2 (10´), 5-5 (15´), 9-8 (20´), 11-9 (25´), 12-11 (descanso), 14-14 (35´), 17-15 (40´), 18-18 (45´), 20-21 (50´), 24-23 (55´), 25-25 (final).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 23ª jornada de la Primera Estatal Masculina, disputado en el Nuevo Pabellón de Almoradí. Aproximadamente 200 espectadores en las gradas.

MIGUEL NARANJO / LA CRÓNICA

Ha dejado de ser una utopía, un tabú, una palabra prohibida. Hoy el Levante BM Marni lo ha dicho bien alto, lo ha chillado a los cuatro vientos: vamos a luchar por el ascenso. Porque hoy no se disputaba un simple partido. Hoy, como si nuestro ejército azulgrana estuviera en el frente luchando, era el día D. Nunca un empate ha demostrado tanto.

El Almoradí, siempre por delante

Nervios, tensión, inquietud, excitación, fuerza, ímpetu, garra. Elijan cualquier adjetivo de los enumerados anteriormente y no fallarán a la hora de calificar el comienzo del partido, normal si tenemos en cuenta que se enfrentaban el segundo contra el cuarto, separados únicamente por dos puntos. Añadan que quedan siete jornadas para la finalización de la liga regular. No son buenos indicadores para la salud de nuestro corazón, ni siquiera para nosotros los granotas, tan acostumbrados a estos lances.

El marcador era un fiel reflejo de la importancia de la batalla. Diferencias de tan solo un gol para el conjunto alicantino, neutralizadas casi de inmediato por los azulgranas. La primera parte seguía el guión perfecto, ni los gritos desde la banda de  Juan Ángel Perdigón en el primer tiempo muerto solicitado (4-3, 12´) ni las dos exclusiones consecutivas del Almoradí (11-10, 25´) hicieron que los nuestros se pusieran por delante en el electrónico. La máxima diferencia se produjo en el minuto 23 de la primera parte (10-8). Era tan solo un espejismo, nuestros guerreros no podían permitirlo.

Estelares Paco Hormigo y Antonio García

No es un tópico, créanme. En este grupo de guerreros, de luchadores, de jugadores que aman este deporte, no hay nadie más importante que otro. Solidaridad y equipo lo llaman unos. Marni lo llamamos nosotros. Hemos hablado de Nando Chumillas (baja en el partido de hoy), de Pablo Álvarez, de Andrés González, del eterno capitán David García o de nuestro ángel de la guardia particular, Antonio Molina. Importantes son todos y lo demuestra que, cuando el compañero flaquea, el de al lado se crece y lucha por los dos. Porque lo que han hecho en la segunda parte Paco Hormigo y Antonio García, con nueve goles entre ambos, está al alcance de muy pocos.

El encuentro seguía por los mismos derroteros, pero la impotencia de no poder adelantarse en el marcador ponía el partido en peligro (17-15, 39´). En ese momento, apareció Paco Hormigo. Cinco goles magistrales para soñar, para decir aquí estoy yo y remontada para ponerse uno por delante (21-22, 51´). Llegaba el momento de la verdad (quien sabe si de la temporada): el partido no se podía escapar.

Final de infarto

Pero cuando se trata del Levante nada puede ser tan fácil. Siempre hay un escollo, una piedra en el camino que superar y en este caso vino en forma de exclusión de uno de los jugadores clave del equipo: Pablo Álvarez. Dos minutos con uno menos aprovechados por los alicantinos para volver a ponerse por delante en el marcador (25-23, 26´).

Sin embargo, este equipo ha pensado que habitar en el alambre, colgado de la épica, es su modo de vida. A pesar del susto, los nuestros se vinieron arriba y en un ataque de furia, de ira, de garra, en unos minutos finales de locura, Antonio García anotó dos tantos para poner las tablas en el marcador.

Se puede soñar y estamos obligados a ello. Más todavía si llevas el escudo del Levante y tienes los valores del Marni. La semana que viene, en Orriols nos visitará el Eivissa, segundo clasificado ahora empatado con el Almoradí (tercero), a dos puntos nuestros. Se librará una nueva batalla y quedarán seis. Animemos a este equipo. Nos representa y se lo merece. No se arrepentirán.