5 años de las lágrimas de Moscú: el final del eurosueño

5 años de las lágrimas de Moscú: el final del eurosueño

CARLOS AYATS / VALENCIA

El sueño más bonito, aquel que muchos nunca nos atrevimos ni tan siquiera a imaginar, se acabó hace hoy justo 5 años, en el frío de Moscú. Un nevado estadio de Luzhniki, con apenas 2.000 kazajos en las gradas (no se podía jugar en Kazán debido a la climatología extrema), fue el escenario en que el Levante de Juan Ignacio Martínez cayó con honor en la prórroga de la vuelta de los octavos de final de la Europa League, herido por la espantada pocos días antes de Oba Martins de un vestuario que había empezado a romperse.

Keylor Navas; Lell, Ballesteros, David Navarro, Juanfran;  Pape Diop, Iborra; El Zhar (Pedro Ríos 75′), Barkero, Rubén García (Juanlu 90′); Acquafresca (Valdo 65′), fue la alineación del último Levante europeo.

La expulsión de Míchel 

Una semana antes, en el Templo (con Martins en el césped), el Levante había acariciado un mejor resultado ante el conjunto ruso, que venía de eliminar al Atlético de Madrid. Ballesteros, a los 3′, cabeceó al larguero un saque de esquina de Barkero, auténtico motor del EuroLevante de JIM. El decano valenciano, en un duelo igualado, daba una mayor sensación de peligro que los kazajos, completamente agazapados ante la portería de Ryzhikov.

Pero tras el descanso llegaron los dos minutos claves del partido. En el 52′, Ansaldi vio la segunda amarilla, dejando al Rubin con un hombre menos. Sin embargo, apenas un minuto después, en un error que el propio Míchel Herrero no ha podido olvidar, el talentoso centrocampista valenciano (memorable su jugada en Fir Park para el 0-2 de El Zhar ante el Motherwell en el eurodebut granota) pisó el balón resbalando sobre él y acabó clavando los tacos en la espinilla de Karadeniz. Oportunidad perfecta de compensación para el francés Gautier, que no lo dudó. Roja directa, y 10 contra 10. ¿Quién sabe hasta dónde pudo llegar la historia del EuroLevante sin aquella desafortunada acción?

La prórroga de Moscú

Tras el 0-0 de la ida, un gol del Levante hubiera sido suficiente. No era imposible. De hecho, excepto en Enschede ante el Twente (0-0), los hombres de JIM habían visto puerta en todos los partidos previos del torneo (0-2 y 1-0 frente al Motherwell en la previa, 1-0 y 1-3 ante el Helsinborgs, 3-0 y 0-0 frente al Twente y derrota por 2-1 en Hannover y 2-2 en el Ciutat; además del 3-0 y 0-1 de 1/16 ante Olympiakós).

Pero la marcha de Martins dejó como titular a un voluntarioso pero ineficaz Acquafresca, y el equipo, anímicamente tocado por los últimos acontecimientos, acabó sucumbiendo. El partido, de extrema tensión, mostró a dos equipos preocupados fundamentalmente de defender su arco. Solo al final, con un disparo de Natcho (76′) y, sobre todo, un cabezazo de Rondón a los 88′ que salvó Keylor Navas, los kazajos se aproximaron al gol. Habría prórroga.

Pero ahí, lamentablemente, llegó el final. A los 9 minutos de la primera parte de la misma, un nuevo cabezazo de Rondón a centro de Natcho batía al Halcón Navas. Y el Levante, por más que lo intentó, no pudo reaccionar. En la memoria del levantinismo queda el arranque de furia de Ballesteros, en el 110′, que acabó con un disparo del ’18’ desde 25 metros que Ryzhikov envió con apuros a córner. Un minuto después, Dyadyun sentenció la eliminatoria con el segundo gol kazajo.

Las lágrimas de Moscú

«No llores porque se haya acabado, da gracias por haberlo vivido», me decía a mí mismo en zona mixta, tras escuchar a JIM y hablar con un compungido Ballesteros. Entonces, fue imposible evitarlo. Las caras de toda la expedición granota eran un poema.

Sin embargo hoy, 5 años después, el levantinismo recuerda con orgullo aquel final épico de una historia inolvidable, la que comenzó aquella lluviosa tarde escocesa que el aficionado, falto de televisión, tuvo que vivir por la radio, la que nos llevó a ganar en Suecia, a destrozar al entonces líder de la Eredivisie, a conquistar el infierno griego del Karaiskakis. Hoy hace 5 años del final del eurosueño. Hasta el momento, el único de la historia. Ojalá algún día, por qué no, podamos hablar de él como el primero…

Imagen: Levante UD