Oier Olazábal, la resurrección del heredero de Valdés

Oier Olazábal, la resurrección del heredero de Valdés

CARLOS AYATS / VALENCIA

Estadio de Wembley. 28 de mayo de 2011. Barça y Manchester United disputan la 56ª final de la Copa de Europa de clubes. Guardiola alinea a Víctor Valdés, Dani Alves, Mascherano, Piqué, Abidal; Busquets, Xavi, Iniesta; Pedro, Villa y Messi. En el banquillo culé, un joven portero de 21 años aguarda expectante su momento. Sancionado Pinto, el de Santpedor no ha dudado en ningún momento, su alternativa, si algo sucediese con Valdés, es Oier Olazábal.

Nacido en Irún el 14 de septiembre de 1989, el hoy guardameta titular del Levante UD inició su carrera profesional en el equipo de su tierra, el histórico Real Unión de Irún (4 veces campeón de Copa a principios del siglo XX).

Allí, un día de primavera de 2007, cuando Oier apenas contaba con 17 años, acudieron dos ex guardametas del Barça, Carles Busquets y Juan Carlos Unzué (gracias a la intermediación de su ex representante, Vicente Biurrun, ex portero de Real Sociedad, Osasuna, Athletic y Espanyol en las décadas de los 80 y 90), para ofrecerle lo que para el joven guipuzcoano era un sueño hecho realidad: firmar por el filial culé.

Recién cumplidos los 18, convocado para un partido de Champions

Oier comenzó jugando con el filial, y prácticamente nada más llegar, el 19 de septiembre de 2007, Rijkaard le convocó para el partido de Champions que el Barça debía disputar en el Camp Nou ante el Olympique de Lyon. Así, con 18 años y 5 días, aquel espigado joven vasco, se sentaba en el banquillo para ver como Ronaldinho, Messi, Touré, Henry, Deco y compañía se deshacían de los franceses por 3-0.

Sería la primera de sus 8 convocatorias de Champions con el 5 veces campeón de Europa -a las 2 señaladas, hay que sumar los duelos ante Real Madrid (vuelta de las semifinales de 2011), Bate Borisov, Ajax, Celtic y el doble duelo ante el Atlético de Madrid de los cuartos de final de 2014-.

Además, Oier estaría en el banquillo del triunfo por 2-0 del Barça de Guardiola ante el Oporto en la final de la Supercopa de Europa de 2011.

7 años en el Barça 

En total, Oier pasó 7 años en el Barça, a cuya primera plantilla pertenecería la temporada 2013-14. Su debut con el primer equipo se produjo el 2 de enero de 2008, en el Camp Nou, en la sentenciada vuelta copera de 4ªronda ante el Alcoyano (2-2). En Liga, jugaría su único partido con el primer equipo en mayo de 2009, en la derrota en Mallorca por 2-1. Sin embargo, el salto definitivo soñado nunca llegó a producirse.

Con el ascenso del filial a Segunda División, Oier no acabó de tener la continuidad necesaria. En 2010-11, con Luis Enrique en el banquillo, alternó la titularidad con Miño. 7 partidos consecutivos de inicio fue su mejor racha. El año siguiente, en la segunda vuelta, sí fue titular, disputando de inicio todos los partidos menos uno entre las jornadas 22 y 37. Sin embargo, con Eusebio, en la 2012-13, su participación volvió a reducirse, de los 23 partidos de la campaña anterior, pasó a 19. En cualquier caso, la temporada 2013-14, formaría parte del primer equipo.

Granada y Real Sociedad

Pero su ausencia completa de minutos le llevaría a buscar una salida, y se fue al Granada. No salió bien. Un vestuario complicado y Caparrós, que apostó de inicio por el hispanomacedonio Dimitrievski, le complicaron la vida. Con la destitución del utrerano tras 15 jornadas y su sustitución por otro extécnico granota, Abel Resino, Oier pasó a ser titular. Jugó de inicio 14 partidos, pero la goleada en el Bernabéu por 9-1 sería su último partido como titular con el cuadro andaluz.

Así las cosas, en la 2015-16, Oier se marcharía cedido a la Real Sociedad, donde tampoco encontraría su sitio. Con Rulli como intocable, el guipuzcoano apenas disputaría 3 partidos de Liga, entre ellos, eso sí, su vendetta particular en Granada, donde la Real ganó con 0-3 con él bajo palos.

Su fichaje por el Levante… y de supuesto prescindible, al mejor momento de su carrera

Finalizada la cesión en la Real, a Oier le tocó volver a Granada. En blanco en Liga transcurrida la primera vuelta, apareció el club que acabaría transformando su vida: el Levante.

Durante el mercado invernal 16-17, la titularidad de Raúl Fernández acabó provocando el regreso de Remiro al Athletic, que lo había cedido al Levante. Éste, en un movimiento muy discutido en su momento, firmó a Oier en calidad de cedido, abonó 100.000 euros por ello al Granada, y estableció una opción de compra obligatoria de 200.000 en caso de ascenso, algo que, con el equipo destacado en el liderato era, en la práctica, un traspaso.

Con el equipo ya matemáticamente en Primera, Oier jugó 5 partidos, si bien el fichaje de Langerak en verano y la continuidad de Raúl Fernández parecieron colocarle al guipuzcoano el cartel de prescindible. Sin embargo, Oier permaneció en el Levante, y siguió trabajando a la espera de una oportunidad.

17 titularidades consecutivas, la mejor marca de toda su trayectoria en el fútbol profesional

Y ésta llegó en Girona, en la ida copera, donde sorprendió a todos los que dudábamos con una actuación sobresaliente, incluida una mano extraordinaria que aún perdura en nuestras retinas tras un remate a bocajarro. Dicha actuación le situó definitivamente por delante de Langerak y, en Las Palmas, el pasado 19 de noviembre, Muñiz le brindó una titularidad liguera que hoy no ha abandonado.

En total, 17 partidos de Liga consecutivos, la mejor marca de toda su trayectoria en el fútbol profesional. Oier, aquel joven que el Barça formó como posible heredero de Víctor Valdés, vuelve a sonreír. No quiere oír hablar de marcharse a ninguna parte, ha encontrado su sitio. Y ese es el Levante UD.

Imagen: Instagram oficial de Oier Olazábal